Estudio brevísimo sobre cosas que no importan



No importa quién tira la piedra.
Ni siquiera importa cómo es la piedra que cae. El estanque la engulle y, sin más, reposará en el fondo, olvidada, y no volverá a ser protagonista.
Lo único que importa es la piedra ha caído y que lo que antes estaba tranquilo, ahora se altera.
Cada onda tiene su causa y su réplica y todas en rápida sucesión alborotan las hojas secas que hasta el momento flotaban en el agua. Los insectos zancudos, por el contrario, permanecen impasibles, suspendidos en ese equilibrio fantástico entre la tensión del agua y su propio peso.  Todos menos uno, que recoloca una pata y al hacerlo altera el patrón de reflejos que las ondas desplegaban. Envía un destello que deslumbra a una araña que, colgada de la rama de un abedul, pierde el punto de la tela que estaba tejiendo. 
Tampoco eso importa. 
Porque la mosca que estaba atrapada en la telaraña sigue atrapada, la araña continúa tejiendo su red y el insecto recupera el equilibrio.

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