Sentimentales
Marguerite, veinticinco años, estudiante de folclore en la Universidad aguarda pacientemente en la sala de interrogatorios. Al otro lado del falso espejo, el inspector Jiménez la examina. A su lado, el Comisario tuerce el gesto. —Es perder el tiempo. Aunque sepa algo, habría prescrito antes de que naciera. —Aún así —responde el inspector. El Comisario se encoge de hombros. —Es tu tiempo. Pero no la entretengas mucho. Y luego vete a dormir. El inspector salva rápidamente las presentaciones iniciales, deja el expediente sobre la mesa, pasa un par de hojas y le muestra una fotografía. —¿Qué sabe de esto? —pregunta. Marguerite toma la fotografía. —Parecen huesos. —Son huesos —responde el inspector Jiménez —Parecen viejos. —Lo son. —Si sabe lo que son y de cuándo ¿dónde está el problema? —En que algunos son humanos y todos estaban enterrados en el jardín de su casa. Marguerite compone una sonrisa melancólica. —De la casa del abuelo —corr...




