Crónicas del verano. Sobre lo que dicen y lo que una se cree.
«El ejercicio es bueno para el cuerpo», dicen. «Y para la mente», añaden. Si es que yo me lo creo todo. Desde siempre. ¿Que en mi libro aparecen dragones? perfecto. ¿Que nos atacan una horda de ogros? Si problema. ¿Que el ejercicio es sinónimo de salud? Por supuesto. Así que, ignorando los treinta y muchos grados que hay en la calle el domingo por la mañana saco mi esterilla de yoga del armario. Tomo, eso sí, la precaución de encender el aire acondicionado. A fin de cuentas, una es crédula, pero no una inconsciente total. Desde la televisión, una señorita muy coordinada, muy flexible y muy equilibrada comienza una serie de ejercicios muy coordinados, muy flexibles y muy equilibrados mientras me invita, con una voz suave y cordial, a seguirla. Y yo, que soy muy aplicada, la sigo. O lo intento. Aunque sea crédula, soy consciente de mis limitaciones mientras la imito. Entiéndase aquí "imitar" en el sentido más laxo posible. Si ella llega con las manos hasta el suelo, yo m...